Alguna vez les ha pasado qe voltean hacia el cielo estrellado y logran creer qe con sólo subir a la azotea podrán tocar las estrellas con los dedos? A mí me pasa muy frecuentemente, de hecho, podría decir qe la mitad de mis noches la paso subido en el techo contemplando la inmensidad del universo. A veces, cuando la noche está cuajada de nubes parduscas, podría jurar qe las estrellas se desprenden a lo largo y ancho de la bóbeda celeste, algunas personas dicen qe son fijas, y qe es el desplazamiento de las nubes el qe da esa impresión de movimiento, pero ellas qé sabrán, en verdad se mueven, se despiden titilando mientras viajan por la galaxia. Yo qisiera ir con ellas; muchas veces he intentado trepar por el aire para elevarme fuera de la atmósfera, desesperando al borde del llanto cuando recaigo en qe estoy anclado en la tierra. Pero allá hay algo más, miro anhelantemente a las estrellas y juro qe existe algo más grande qe yo, más bello y brillante qe todo lo qe he visto, y eso me mantiene con fe, me ayuda a seguir escribiendo.
Alguna vez han volteado hacia el cielo con el loco pensamiento de qe alguien justo arriba mira en dirección hacia ustedes sin poder divisarlos a través de tanta distancia, preguntándose qé habrá más allá? qizá no, yo sí lo he hecho, pero es qe -después de todo- ese puede no ser su trabajo, es el mío.